Un
último balcón para un tiempo de cambio. Aunque siempre he tenido prisas, en
estos momentos pienso que puede ser un buen método postergar ideas, esperanzas
o sueños para que el futuro no me coja sin nada que hacer, sin nada que defender.
Emplazo este balcón para no sé cuando, en un lugar que desconozco y acompañado
por no sé quién. Suerte.